miércoles, 8 de marzo de 2017

Zelda: Breath of the Wild, primeras impresiones


Después de casi una semana con la Nintendo Switch y el Zelda: Breath of the Wild aquí os traigo mis primeras impresiones acerca de este nuevo videojuego que rompe con la linealidad característica de los juegos tradicionales de  Zelda y apuesta por un mundo abierto lleno de vida. Os puedo adelantar que desde que lo inicié por primera vez este Zelda me ha tenido enganchado durante todo mi tiempo libre. Comencemos con mis impresiones.


Bello, inmenso, misterioso, salvaje, vivo. Todos esos adjetivos pueden ser una perfecta descripción de la obra de Aonuma, un trabajo tan cuidado que roza lo enfermizo, una dirección artística que sólo se puede definir como genialidad, todo ello nos adentra de lleno en una historia que, si bien no es la mejor que se ha contado en un videojuego de la saga, sin duda es la que mejor se ha contado, porque este juego no es lo que tiene que contar, sino cómo lo hace. El Reino de Hyrule se siente más vivo que nunca, se acabaron las oscuras mazmorras sin las cuales no podías seguir avanzando en la trama, casi desde el principio podremos enfrentarnos al jefe final del juego, pero eso sí, no esperéis que vaya a ser sencillo. Uno de los aspectos más relevantes del juego es lo bien pensado que está todo en él, desde un principio eres libre de hacer lo que quieras, pero si vas demasiado rápido y no te tomas tu tiempo en obtener el equipamiento adecuado o los recursos necesarios, significará una muerte casi segura. 

"Tenemos toda la libertad del mundo para actuar con cabeza"


Ante todo es un juego que entra por los ojos, pararse a contemplar el paisaje desde una pequeña ladera o mientras sobrevuelas un pequeño riachuelo en el que hay una manda de ciervos bebiendo agua con tu paravela provoca una sensación que tiene que ser vivida para poder definirla. 



Desde el principio se nos explican los conceptos básicos de supervivencia (Lucha cuerpo a cuerpo, a distancia, pequeñas recetas de cocina, escalada, equipamiento y recursos para luchar contra el frío o el calor...) y un largo etcétera de mecánicas que se hacen muy sencillas de asimilar con pequeñas misiones y "recados" que hacen que no se te olviden durante tu aventura. Una de las cosas que siempre me pasa es que al estar jugando a un juego y cambiar unos días a otro, al volver al anterior tengo que volver a acostumbrarme a algunas mecánicas o controles, y en según que puntos del juego te encuentres eso puede llegar a ser verdaderamente molesto. No es algo que pase con este Zelda, sus mecánicas, aunque cuantiosas y complejas en lo profundo, son muy intuitivas y no se olvidan fácilmente, algo muy satisfactorio a la hora de retomar el título tras unos días de descanso. 

Es difícil hablar de las maravillas de este Zelda sin hacer ningún spoiler de la trama, pero sí puedo hablar de la inmensa cantidad y calidad de las misiones secundarias y las actividades que hay para realizar en este Hyrule más grande que nunca. Prácticamente se podría decir que no existen dos misiones secundarias iguales, no es que haya una cantidad abrumadora, pero sí la suficiente como para olvidarte por un buen rato del hilo principal. A esto hay que sumarle las actividades de conquista de campamentos, santuarios y otros pequeños puzles que te puedes encontrar en medio del bosque o en unas ruinas abandonadas. La cantidad de distracciones que puedes encontrar en este inmenso mapa es realmente sobrecogedora, sobre todo si te paras a pensar lo bien que está diseñada cada una de ellas para que nunca se vuelvan repetitivas o demasiado intrusivas hasta el punto de sentir que no avanzas en el juego por realizar este tipo de actividades. Todo esta llevado de la mano de la historia, siempre hay cosas que hacer por el camino pero el juego te deja claro cuál es la meta y te regala esa libertad para tomarte tu tiempo en explorar una cascada, lootear una ciudad abandonada, ir de caza o de pesca y numerosas otras actividades. Dentro de éstas la gran cantidad de formas de afrontarlas le añade un plus a esta variedad, puedes asaltar un campamento en sigilo, a lomos de tu gallardo corcel, prendiendo fuego a su campamento o lanzando una bomba a un barril de bebida alcohólica. Esto implica que estamos ante uno de los sandbox más innovadores y completos que he visto en mi vida. Es un juego que entrelaza el mundo abierto y una narrativa relativamente "lineal" en una simbiosis perfecta, la ración justa de cada elemento que juntos forman una verdadera obra de arte. De todos es sabido que Nintendo cuida los detalles de sus videojuegos con mucho mimo, pero lo que han hecho con este Zelda: Breath of the Wild es algo nunca visto, ni en Nintendo ni en ninguna otra compañía. Con apenas 30 horas de juego sin duda puedo decir que se trata de uno de los mejores títulos que he probado, y que está destinado sin duda a escribir con puño firme un nuevo capítulo en la historia de los videojuegos. Para mí un juego que recomiendo encarecidamente y, si tenéis una Nintendo Switch o una Wii U, no os puede faltar este Zelda en vuestra colección. 

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